10 Ago 2020

Agricultura: Por qué el maíz gana en el país de la soja

Por primera vez en 20 años, el cereal superó en producción a la oleaginosa. Reducción de retenciones, eliminación de los Roes y tecnología, explican este fenómeno. CLARÍN

La cosecha de maíz del ciclo 2019/20 acaba de concluir en el país con un dato sobresaliente. Con una producción de 50 millones de toneladas, por primera vez en 20 años superó a la soja, que cerró el ciclo con 49,6 millones de toneladas, según las estadísticas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Si bien esta cosecha maicera es levemente inferior al año anterior (600.000 toneladas menos), la producción sojera tuvo una mayor caída y la merma alcanzó las 5 millones de toneladas (10%) más allá que las superficie de ambos cultivos fueron iguales a las del ciclo previo con 6,3 millones de hectáreas y 17,4 millones de hectáreas, respectivamente.

Fundamentalmente, esta diferencia se dio porque la sequía que se registró en los meses de enero y febrero impactó menos en el cereal que en la oleaginosa.

Pero más allá de este hecho climático puntual, la superficie y producción de maíz viene creciendo año a año generando una mayor rotación en los lotes. Y este fenómeno tiene varias explicaciones.

En primer lugar, estuvo apalancado por la eliminación de los derechos de exportación (tributaba 20%) ni bien Mauricio Macri asumió la presidencia, lo que incentivó a los productores porque la rentabilidad del cultivo se incrementaba contra la soja que en aquel momento este tributo se había reducido solamente 5 puntos porcentuales, bajando de 35% a 30%.

También ni bien ingresó al administración de Cambiemos en 2015 eliminó los famosos ROEs (Registros de Operaciones de Exportación) utilizados desde 2008 por el Gobierno de Cristina Kirchner para controlar las exportaciones de productos agropecuarios, principalmente en especial cereales (maíz y trigo) y carne vacuna en un marco de absoluta discreción y falta de transparencia.

Por lo que en las últimas cuatro campañas, desde la 2015/16 a la 2019/20, la superficie maicera creció de 4 millones a 6,3 millones de hectáreas, un aumento del 61% mientras que en el mismo período la producción subió de 31,8 millones a 50 millones de toneladas, un auge del 63%.

Cabe recordar que el Gobierno de Macri reimpuso las retenciones en septiembre de 2018 cuando el déficit fiscal se agudizaba y el maíz pasó a tributar el 6% pero todavía las cuentas eran favorables para los chacareros.

También el trigo fue otro de los cultivos beneficiados por las políticas del Gobierno anterior ya que tuvo el mismo camino que el maíz. Al eliminar las retenciones y los Roes, la superficie creció desde el ciclo 2015/16 a 2019/20 un 60%, de 4,1 millones a 6,6 millones de hectáreas. Y la producción superó pasó de 11,6 millones a 18,8 millones de toneladas.

Otro de los motivos de este incremento en la superficie y producción de maíz es la tecnología que se implementa en el cultivo.

Los semilleros nacionales e internacionales apostaron al crecimiento genético del maíz e hicieron crecer la productividad por hectárea. El rinde nacional de la última campaña marcó 8.100 kilos según los datos de la Bolsa de Cereales porteña, contra los 5.700 kilos que promedió hace 20 años.

Además, la biotecnología también hizo lo gran aporte con la introducción de los maíces con protección a plagas, sobre todo al barrenador del tallo, que provocó la expansión de la siembra a zonas poco desarrolladas, como el NOA y NEA. Y en la pampa húmeda modificó los planteos permitiendo poder atrasar la fecha de siembra del cereal al mes de diciembre.

El maíz tardío o de segunda, como se lo denomina, hoy ocupa el 50% de la superficie maicera porque disminuye la probabilidad de episodios de estrés térmico por las alta temperaturas y la falta de lluvias en el período crítico del cultivo.

Ahora bien, con el ingreso del maíz a las rotaciones agrícolas, junto con el trigo, los beneficios son múltiples apuntando a una producción sustentable.

La incorporación de la gramínea permite en primer lugar interrumpir naturalmente los ciclos de malezas, uno de los principales flagelos de la agricultura moderna, y además, poder hacer también rotaciones de herbicidas para no generar resistencia.

Además, aporta gran cantidad de rastrojos al suelo, favoreciendo a la estructura biológica, física y química. También favorece una mejor infiltración y almacenamiento del agua.

Córdoba, la principal provincia productora

Según la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), la superficie cultivada de maíz en esta provincia ha crecido un 69% en los últimos 5 años, con una superficie cosechable de 2,5 millones de hectáreas y una producción de 21,2 millones de toneladas para el ciclo 2019/20. Según la institución, hace diez años había cuatro hectáreas de soja por cada hectárea de maíz mientras que en la última campaña había 1,5.

Por lo que quedaría sexta en el ranking mundial de las 98 divisiones administrativas (provincias o estados) que producen maíz a nivel mundial por por detrás de Iowa (65,6 millones), Illinois (46,9 millones), Nebraska (45,4 millones) y Minessota (31,9 millones) de Estados Unidos; y del estado de Mato Grosso de Brasil (34,3 millones).

Múltiples usos y valor agregado

La Bolsa de Comercio de Rosario estimó hace un tiempo que el 33 millones de toneladas del grano comercial se destinaría al mercado exterior mientras que 12,5 millones de toneladas se utilizaría para la alimentación animal, residuos y semillas.

En este sentido, la industria usaría 3,8 a 4 millones de toneladas, a producción de etanol y otros usos del alcohol etílico absorbería 1,7 millones de toneladas y la molienda seca y húmeda cerca de 2 millones de toneladas.